“MI SUEÑO ES TENER UNA MULTINACIONAL”

Agustín tiene 17 años, y llega a clases con la energía que caracteriza a los chicos de su edad. Pero hay algo que lo diferencia del resto: sabe que los sueños están para cumplirlos, y está trabajando para hacerlos realidad. Está cursando sexto año en el Instituto Adventista Córdoba, y de sus compañeros es el “único que está estudiando antes de entrar a la universidad”.

Sueña despierto, pero con los pies en la tierra. Quiere ser Administrador de Empresas, Abogado y tener su propia empresa. Sus objetivos son claros por eso no duda cuando dice “quiero que sea una multinacional”. A su corta edad está estudiando Administración, Inteligencia Emocional, Inglés y próximamente Liderazgo.

Está convencido de que todo lo que está aprendiendo le va a servir, porque tal como afirma, mientras más conocimiento obtenga más lejos puede llegar.Sin dejar de lado su sonrisa genuina, pero poniéndose un poco más serio nos cuenta: “con Inteligencia Emocional estoy aprendiendo a conocerme y en Administración aprendo muchas cosas que en el colegio no, y eso me va a servir para entrar a la facultad con conocimientos previos”.

“¿Para qué Inglés?” le preguntamos. Y casi como una obviedad contesta “como piensan que voy a ser dueño de una multinacional si no sé hablar inglés”.

Alumnos como Agustín nos enseñan que con un objetivo firme, nada es imposiblre. El cómo llegar al objetivo no siempre está claro, pero a medida que uno va avanzando las puertas se abren como por arte de magia. La realidad es que es magia, es la magia que cada uno lleva consigo mismo. La magia de creer que las sueños son posibles.

Tal como lo decia Aristóteles, “Somos lo que hacemos día a día, entonces la excelencia no es un acto, es un hábito”. Entonces, hagamos del éxito y la grandeza nuestro hábito.